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Cómo operaba la banda que ensamblaba armas en la Argentina y las vendía a narcos

Unas 17 personas, acusadas de integrar una banda internacional de contrabando de armas, fueron detenidas este miércoles en más de 50 allanamientos concretados por Gendarmería Nacional en cinco provincias, donde la Justicia federal detectó que los arsenales decomisados conformaban una triangulación que llegaba desde Estados Unidos y Europa a la Argentina y luego eran enviadas a Brasil, vía Paraguay.

Así lo informó el Ministerio de Seguridad al señalar que el operativo, bautizado Palak por el nombre de un barco portugués usado para el traslado, conforma “el secuestro de armas más grande de la historia del país”.

La ruta de las armas empezaba en Estados Unidos y Europa. Llegaban por mar al país desarmadas y, una vez acá, se volvían a armar en talleres ubicados en diferentes partes del país.

“La triangulación era así: de Estados Unidos, España y Alemania venían a la Argentina, donde se armaban y se enviaban a Pedro Juan Caballero, Paraguay, para después cruzarlas a Brasil. Aunque en la documentación que se obtuvo pudimos encontrar también otras rutas”, explicó la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. “Tenemos un arsenal en Buenos Aires, otro en Río Negro y otro en Córdoba”, destacó.

La investigación apunta, sobre todo, al grupo narco brasileño conocido como Comando Vermelho como uno de los principales compradores de estos materiales bélicos de alto poder de fuego.

Entre las armas detectadas había granadas, fusiles FAL, fusiles Colt M4, ametralladoras Browning, más de 30.000 municiones de diferentes calibres, pólvora, granadas, minas anti-tanques, balanzas, visores nocturnos, documentación de empadronamiento de armas, partes de armamento, katanas, cuerpos de bombas para aviones, colas de bombas, minas antipersonales y trotil en escamas.

Según el reporte de la investigación, todo llegaba desde Estados Unidos a través de encomiendas, mientras los cargadores eran comprados en Alemania, trasladados a España y desde allí enviados por correo a Holanda, donde eran escondidos en contenedores que por mar llegaban al país.

Una vez ensambladas eran ocultadas y enviadas a Brasil a través de una empresa de transportes de pasajeros de origen paraguayo, con la ayuda de los choferes. En territorio guaraní, las armas eran llevadas en auto hasta Juan Pedro Caballero y desde ahí cruzaban a Brasil en vehículos de gran porte.

Pablo Yadarola, el juez federal en lo Penal Económico a cargo de la investigación, dijo en TN que todavía “no hay una estimación certera ni aproximada” sobre el valor de los cargamentos, pero “se habla de millones de dólares”.

“La munición había sido fabricada en Argentina”, añadió el juez, y aseguró que había “fusiles con capacidad de daño en conflictos bélicos de fabricación muy antigua, pero tienen plena capacidad operativa”. Asimismo, estimó que “la organización podría tener entre dos o tres años” de actividad.

Fuente: TN

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